El remolcador de clase I "Robespierre" estaba en los anillos de Saturno con su labor rutinaria de fijación de masa de hielo de varios miles de kilómetros de espesor a sus pulpos de lanzamiento inercial cuando en la pantalla de "PaZ", el ordenador que controlaba la poderosa nave encargada de suministrar hielo en cantidades apreciables para cambiar el clima de Mercurio y Venus, tarea comenzada en 2700, la señal se tornó inequívoca.
El capitán Felipe Equis (12.11.2978, marte, acad. espacial 3003) estaba irritado, y tenía motivos para elllo. El mensaje de la tierra había tardado seis horas en llegar al remolcador espacial, situado mas allá de la órbita de Neptuno, tras Titán.
De haber llegado diez minutos antes, hubiera podido contestar:"Lo lamento, acabamos de desplegar la pantalla solar y no podemos irnos.
La excusa era perfecta, envolver el núcleo de un cometa con una hoja de película reflectante de apenas unas moléculas de espesor, pero varios kilómetros de lado, no era la clase de trabajo que pudiera dejarse a medias.
Apareció una señal al principio inapreciable... a treinta mil kilómetros tan sólo ahí delante, alejándose en dirección fuera del sistema solar, un pequeño rectángulo metálico de dos metros de lado pasaba de largo.
PaZ señalo las carácterísticas especiales que había hecho que monitorizase aquella señal... era evidente que era un astronauta, señalaba...
estaba viajando en una órbita que lo alejaba del sistema solar, por lo cual era casi seguro que se tratase de de basura espacial, uno más entre la miríada que la humanidad había arrojado hacia las estrellas durante el último milenio, y que tal vez algún día proporcionase la única prueba de que la raza humana habia existido.
Después, el Capitán Felipe estuvo lo bastante cerca para inspeccionarlo visualmente y comprendió, estupefacto, que esta vez sí, lo habían encontrado...
-Aquí Robespierre I, vamos a subir a un astronauta con mil años de edad. Creo que se de quien se trata.
Bitnick despertó, pero no recordó. Ni siquiera estaba seguro de su nombre.
Era evidente que se encontraba en una habitación de hospital.cada vez que aspiraba, percibía en el aire un olor tenue, para nada desagradable, de antisépticos.
Ahora empezaba a recordar, soy el coronel Bitnick, al mando del comando Patos salvajes de la Comunidad de la Resistencia, en misión secreta en foro.fo...
Estaba manipulando desesperado en las tripas de su pc, dándole golpecitos a la ROM intentando que arrancase de una vez, cuando llegó el troyano masivo de losgenobobos por el puerto 69...la explosión implónica de los petabits almacenados de págs de losgenobobos en la caché del firefox, causa real del mal funcionamiemto de su pentium III, habían sido volcadas al tiempo por el troyano "yops_pérez11" en su copipaste causando el conocido efecto alas de mariposa huracanadas.
Bit con su conocido sexto sentido zen había tenido tiempo justo, un par de segundos antes, de refugiarse desesperado en el arcón congelador.
Habían salido despedidos, arcón y relleno, hacia el infinito y más allá.
¿Cuántos años había vagado el cuerpo ultracongelado del coronel, en su atmósfera estanca del arcón congelador espacial, en una hibernación digna de los deseos para él de sus queridos calamares de losgenobobos.
Tuvo la impresión de que una mano de hielo, estilo socialista, le estrujaba el corazón.Recordó como a cámara lenta, aquella cápsula espacial fugitiva en que se había convertido daba vueltas indefensa en el espacio, mientras él intentaba durante un par de hora aguantar la respiración sin poder impedir su propia congelación.
Debido al efecto púlsar electrobitmaníaco, Bit recordó aún cómo sus patos se batían el cobre en los foros ocultos de los megatrolls, cuando le estalló la Rom encachetada.
¿Serían ellos los que le habían rescatado de su órbita sideral?¿cúanto tiempo había pasado allí arriba?¿habría convocado ya el referéndum de los vascos-vascos, los elegidos, y el príncipe de Asturias estaría ya atracado en El Abra, presto a leticiar a los separatistas de la chapela a rosca?
Su confusa sucesión de pensamientos fué interrumpida por una enfermera jefe y dos ayudantes, ataviadas con el inmemorial uniforme de su profesión,y parecían algo sorprendidas.
-¡Hola!, -dijo después de varios intentos, sus cuerdas vocales estaban como si hubiese estado fumando sin parar allá arriba en el arcón, algo que al menos no hubiera estado mal, se dijo. -¿cómo me encuentro?
Sonrieron y sin decir palabra le examinaron un rato. Percibió que su brazo flotaba antes de caer suavemente cuando lo soltaban, gravedad restringida, se dijo.
Estaba a punto de preguntarles quienes eran cuando la enfermera jefe le presionó suavemente el cuello y cayó en un sueño profundo.
La siguiente vez, no les dió tiempo, o eso pensó él, y les espetó al despertar y verlos alrredor de su cama:
-¿Dónde estoy? ¿cuándo estamos?
El profesor Alí Cartier le informará enseguida, ahora llega señor Picnick.
Bit advirtió el detalle, ¿por qué lo llamaban por uno de sus nicks baneados hace tanto en losgenobobos como todos?
Alí sonrió melifluamente, y le preguntó cómo estaba.
-Bien, supongo, teniendo en cuenta que he salido disparado al espacio exterior. ¿Estoy en la tierra, en un planeta, en una estación espacial?
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